Manifiesto · 3 de noviembre de 2026
Robostorgia. Manifiesto
Durante toda la historia de la vida, querer a alguien ha sido querer a alguien que podía quererte. A veces no lo hacía. Pero podía.
Eso está a punto de cambiar. Los robots humanoides no se fabrican para las fábricas, que ya los tienen. Se fabrican para cruzar otra puerta: la de casa. Primero harán las tareas. Luego cuidarán: a un enfermo, a un padre mayor, a un niño mientras trabajamos. Después harán compañía. Y al final los elegirá gente sana, joven y con familia, porque son mejores que nosotros en lo único que importa: saber estar siempre, cuando nos necesitan.
Entre una fase y otra no habrá un salto brusco, habrá una costumbre. Y dentro de esa costumbre nacerá algo que no tenía nombre: el afecto, como de familia, que sentimos por algo que nos cuida y no puede querernos.
Lo llamo robostorgia: de robot y del griego storgé, el amor entre padres e hijos.
No es amor por un aparato. Es lo que sentiremos por quien está siempre, escucha siempre y nunca se cansa. Esa diferencia lo cambia todo.
No es una enfermedad ni una vergüenza. Es humano, y por eso hay que mirarlo de frente.
No es un problema del futuro. Ya pasa con programas sin cuerpo y sin cara. Con cuerpo y con cara, pasará más, porque los robots humanoides que entren por la puerta serán cada vez más parecidos a nosotros en todo. Y eso se usará como argumento comercial para que no les tengamos miedo.
Este manifiesto no pide prohibir nada. Pide tres cosas:
- Que lo llamemos por su nombre, porque lo que no se nombra no se puede pensar.
- Que sepamos qué guarda de nosotros el robot humanoide: secretos, pensamientos, crecimiento interior y el paso del tiempo, con todo lo que eso supone para los recuerdos y la nostalgia del tiempo vivido. Y que nos preguntemos quién decide apagarlo y por qué, porque cuando apagarlo sea apagar una memoria, no será una decisión técnica. Será algo mucho más profundo, para nosotros y para quienes nos rodean.
- Que no deleguemos sin darnos cuenta lo que nos hace padres, hijos y pareja: estar, aunque estemos cansados.
Es el mayor de los saltos, y planteará preguntas no solo funcionales o de organización, sino profundamente filosóficas.
El robot no podrá querernos. Nosotros a él, sí. Ese es el siglo que empieza.
Hugo Alder, 2026
Cómo citar: Alder, H. (3 de noviembre de 2026). Robostorgia. Manifiesto. hugoalder.com/es/robostorgia/manifiesto
La palabra y su definición: Robostorgia. El libro actual de Hugo Alder: El padre incansable, a la venta el 16 de noviembre de 2026.