La FCC saca de su lista de riesgo para la seguridad nacional al robot Lumi de Lightberry y a los de otras cinco empresas
Desde julio, un robot fabricado fuera necesita en Estados Unidos un visto bueno de seguridad nacional. Seis empresas ya lo tienen.
Publicado el 3 de noviembre de 2026
El 30 de octubre, la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (FCC) publicó un aviso público (DA 26-1181) que saca de su lista de equipos cubiertos, la de los equipos que suponen, en sus palabras, «un riesgo inaceptable para la seguridad nacional de Estados Unidos», a los robots de seis empresas que han recibido una aprobación condicional del Departamento de Guerra: ARAPL, ATI Motors, Lightberry, SunScout, Swap Robotics y OMRON. Uno de ellos es el Lumi de Lightberry, al que el aviso llama «robots móviles interactivos».
El aviso recuerda que el 28 de julio de 2026 la FCC añadió a esa lista los «robots avanzados fabricados en el extranjero», salvo los que tengan una aprobación condicional del Departamento de Guerra. Las exenciones llevan condiciones: cada empresa tiene que cumplir el plan para fabricar en Estados Unidos que presentó en su solicitud, y sus productos se seguirán revisando. Humanoids Daily, que dio la noticia el 2 de noviembre, describe el Lumi como un humanoide construido sobre un robot de Unitree. Lightberry dice que sustituye los sensores, el ordenador y el software originales y que piensa fabricar en Estados Unidos el cuerpo, la cabeza y las manos; su consejero delegado, Ali Attar, dijo que la exención le permite pedir la certificación de la FCC, el paso siguiente antes de venderlo en tiendas, y que espera enviarlo «muy pronto», sin dar fecha.
Qué significa para una familia. Antes de preguntar qué sabe hacer un robot doméstico, Estados Unidos pregunta ahora quién lo ha fabricado y quién lo sigue revisando. Para una familia es un primer filtro que no ha elegido: un robot hecho fuera solo llega al salón después de una revisión de seguridad nacional, y ese permiso se puede retirar. El capítulo 6 de El padre incansable explica por qué Washington decidió regular de dónde viene el robot antes que lo que nos hace sentir.